Los blogs son un nuevo medio para la comunicación y la creatividad. Un artefacto para lo relacional que orienta una práctica multisituada, una dualidad hacia lo personal y lo ineludiblemente relacional que marca la construcción del blog como objeto y práctica.
Resultado de lo primero es que el blog permite la construcción de ricas identidades en Internet, que se elaboran mientras se teje una trama de relaciones con otros blogs y lectores a través de un campo de conexiones, mediante prácticas y mecanismos cuyo objetivo no es el intercambio de información sino simplemente el mantenimiento del contacto.
Esos mecanismos y prácticas son los que definen la singularidad del blog. A través de ellos se construye, más allá del blog, algo que no estaba pero que emerge como un espacio de comunicación compartido: la blogosfera, que no es una construcción técnica, sino un espacio tanto material como simbólico que se construye como el conjunto de los blogs y todo aquello que hay entre ellos.
La dinámica de los blogs y el proceso mismo de construcción de la blogosfera apuntan hacia formas de comunicación humanas que no están basadas en el intercambio de información sino en la conectividad.
Junto con la comunicación verbal (textual), la conversación y el diálogo, aparecen prácticas comunicativas basadas en la conectividad. La conexión permite tener abiertos mil frentes, poner al blog en relación con otros blogs, con iniciativas colectivas, con sitios institucionales, y definirlo con cada una de esas conexiones.

La construcción de la blogosfera:
yo soy mi blog (y sus conexiones)
Adolfo Estalella
Estoy interesado en tener referencias sobre como se dan las conversaciones en línea, y cómo estás permiten crear conocimiento. Te seguiré la pista para ver si abordas estos temas. Gracias por tu artículo.
Saludos desde Cádiz y pincha aquí si también te ha sucedido esto ya que a todos nos ha pasado mas o menos lo que cuento en este video. Por su cotidianeidad, por su carácter universal, es fácil que arranque de ti una sonrisa cómplice, harajuku
Saludos, Adrián. Desde Salamanca te mando el mejor de los saludos. Por ahora no recuerdo ninguna ocasión en que me haya sucedido algo parecido. Pero creo que no tardaré en sufrir algo así. Un saludo.